Opinión : Muy recomendable.
En Del color de la leche, Nell Leyshon
ha recreado un microcosmos apabullante, poblado de
personajes como el padre de Mary, que maldice a la vida por no darle hijos
varones; el abuelo, que se finge enfermo para ver a su querida Mary una vez
más; Edna, la criada del vicario que guarda tres sudarios bajo la cama, uno
para ella, y los otros para un marido y un hijo que no tiene; todo ello,
enmarcado por un entorno bucólico que fluye al compás de las estaciones y las
labores de la granja, que cobra vida con una inocencia desgarradora gracias al
empeño de Mary de dejar un testimonio escrito del destino adquirido, al cual ya
no tiene la posibilidad de renunciar. Elias Canetti escribió que en las escasas ocasiones en que las personas logran liberarse de las cadenas que las atan suelen, inmediatamente después, quedar sujetas a otras nuevas. Mary, una niña de quince años que vive con su familia en una granja de
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