Opinión : Aceptable.
La novela nos narra una visión del mundo a través de los ojos de la droga, Con una
desinhibición agresiva, provocadora y decididamente política. Se habla mucho,
claro, de la vida en el submundo yonqui: los trapicheos, los engaños, las
mejores técnicas para drogarse, los peores efectos secundarios imaginables. Pero
también se habla de sexo: sexo en todas sus formas, pero sobre todo sexo
homosexual, violento, comprado, indeseado. Y también de política, y de medicina,
y de filosofía, y de opresión, y de la guerra, y de la vida y de la
muerte. Y todo esto, hay que insistir, a través de una visión
distorsionada, fragmentaria, provocadora. Por momentos, repugnante, insultante.
Cada capítulo es una escena aislada, en un espacio y un tiempo diferentes de la
anterior, aunque con algunos personajes que repiten su aparición aquí o allá y todos ellos
están llenos de alucinación y paranoia onírica.
Por eso hablaba de que este libro llega a un límite al que
no llega casi ningún otro libro en la historia de la literatura: muy pocos
escritores se han atrevido a ser tan brutalmente directos, por una parte, y tan
descontroladamente libres en cuanto a la forma, la estructura o el estilo.
Naturalmente, el libro fue inmensamente polémico cuando se publicó, por su
contenido sexualmente explícito, homosexual y pedófilo. De hecho, tengo mis
dudas de si un libro como este sería publicado hoy en día, cuando en algunos
aspectos parece que estamos más atrás que en 1959.
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