Los héroes siempre han tenido, en nuestra sociedad, esa
imagen de fantasía que la mitología, fuera cual fuera, nos ha enseñado a lo
largo del tiempo. Pero olvidamos, en muchas ocasiones, que los héroes pueden
serlo todas aquellas personas anónimas que, un buen día, tienen en su vida una
situación extraordinaria que les hace cambiar radicalmente su existencia. Y no
por ello son héroes menores, o semidioses, por seguir con la analogía de los
aspectos mitológicos. Hoy en día, las actitudes heroicas son aquellas que se
encuentran a pie de calle, una vez que la puerta se ha cerrado, o incluso
cuando las puertas están abiertas de par en par y el hilo de la vida nos pide
un freno para prestar atención. El héroe discreto es aquel que puede llevar la
misma vida tú o que yo, pero que por azares del destino, un escritor decidió
poner en palabras, creando una novela. Porque en el fondo, cuando uno se
convierte en un héroe a ojos de los demás, se habrá convertido en alguien
diferente para el resto de su vida. Dos hombres. Felícito Yanaqué que se siente
amenazado por una banda que le hace chantaje. Ismael Carrera, que urde un plan
de venganza contra sus infames hijos. Dos hombres anónimos, que se convertirán
en conocidos para todos nosotros. Y un lazo, un lazo que les une a los dos sin
que ellos hayan podido evitarlo. Dos héroes anónimos que buscan una solución a
este embrollo que es la vida misma. Si hay algo que tuviera que destacar de el
héroe discreto es su capacidad para evocar un mundo que nos parece real, que
nos podemos encontrar día tras día en nuestra vida, pero que a la vez parece
irreal, evocando en situaciones, en descripciones, en paisajes, una especie de
magia que pocas veces se ven en la literatura. Y no, no estoy hablando de
ciencia ficción, sino de ese realismo mágico del que ya hicieran gala algunos
otros autores, y que hoy encontramos en esta novela.
" El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Miguel de Cervantes Saavedra.
viernes, 8 de noviembre de 2013
EL HÉROE DISCRETO, MARIO VARGAS LLOSA.
Opinión : Muy Recomendable.
Los héroes siempre han tenido, en nuestra sociedad, esa
imagen de fantasía que la mitología, fuera cual fuera, nos ha enseñado a lo
largo del tiempo. Pero olvidamos, en muchas ocasiones, que los héroes pueden
serlo todas aquellas personas anónimas que, un buen día, tienen en su vida una
situación extraordinaria que les hace cambiar radicalmente su existencia. Y no
por ello son héroes menores, o semidioses, por seguir con la analogía de los
aspectos mitológicos. Hoy en día, las actitudes heroicas son aquellas que se
encuentran a pie de calle, una vez que la puerta se ha cerrado, o incluso
cuando las puertas están abiertas de par en par y el hilo de la vida nos pide
un freno para prestar atención. El héroe discreto es aquel que puede llevar la
misma vida tú o que yo, pero que por azares del destino, un escritor decidió
poner en palabras, creando una novela. Porque en el fondo, cuando uno se
convierte en un héroe a ojos de los demás, se habrá convertido en alguien
diferente para el resto de su vida. Dos hombres. Felícito Yanaqué que se siente
amenazado por una banda que le hace chantaje. Ismael Carrera, que urde un plan
de venganza contra sus infames hijos. Dos hombres anónimos, que se convertirán
en conocidos para todos nosotros. Y un lazo, un lazo que les une a los dos sin
que ellos hayan podido evitarlo. Dos héroes anónimos que buscan una solución a
este embrollo que es la vida misma. Si hay algo que tuviera que destacar de el
héroe discreto es su capacidad para evocar un mundo que nos parece real, que
nos podemos encontrar día tras día en nuestra vida, pero que a la vez parece
irreal, evocando en situaciones, en descripciones, en paisajes, una especie de
magia que pocas veces se ven en la literatura. Y no, no estoy hablando de
ciencia ficción, sino de ese realismo mágico del que ya hicieran gala algunos
otros autores, y que hoy encontramos en esta novela.
Los héroes siempre han tenido, en nuestra sociedad, esa
imagen de fantasía que la mitología, fuera cual fuera, nos ha enseñado a lo
largo del tiempo. Pero olvidamos, en muchas ocasiones, que los héroes pueden
serlo todas aquellas personas anónimas que, un buen día, tienen en su vida una
situación extraordinaria que les hace cambiar radicalmente su existencia. Y no
por ello son héroes menores, o semidioses, por seguir con la analogía de los
aspectos mitológicos. Hoy en día, las actitudes heroicas son aquellas que se
encuentran a pie de calle, una vez que la puerta se ha cerrado, o incluso
cuando las puertas están abiertas de par en par y el hilo de la vida nos pide
un freno para prestar atención. El héroe discreto es aquel que puede llevar la
misma vida tú o que yo, pero que por azares del destino, un escritor decidió
poner en palabras, creando una novela. Porque en el fondo, cuando uno se
convierte en un héroe a ojos de los demás, se habrá convertido en alguien
diferente para el resto de su vida. Dos hombres. Felícito Yanaqué que se siente
amenazado por una banda que le hace chantaje. Ismael Carrera, que urde un plan
de venganza contra sus infames hijos. Dos hombres anónimos, que se convertirán
en conocidos para todos nosotros. Y un lazo, un lazo que les une a los dos sin
que ellos hayan podido evitarlo. Dos héroes anónimos que buscan una solución a
este embrollo que es la vida misma. Si hay algo que tuviera que destacar de el
héroe discreto es su capacidad para evocar un mundo que nos parece real, que
nos podemos encontrar día tras día en nuestra vida, pero que a la vez parece
irreal, evocando en situaciones, en descripciones, en paisajes, una especie de
magia que pocas veces se ven en la literatura. Y no, no estoy hablando de
ciencia ficción, sino de ese realismo mágico del que ya hicieran gala algunos
otros autores, y que hoy encontramos en esta novela.
martes, 5 de noviembre de 2013
HA VUELTO, TIMUR VERMES.
Opinión : Recomendable.
Con gran sentido del humor las referencias a la emblemática película El gran dictador de Charles Chaplin son
continuas a lo largo de toda la trama, vitales en la novela porque
sirven para que el lector sea consciente de que con esta historia no va a
reírse de Adolf Hitler, sino con él, tal y como se promete en la
sinopsis promocional del libro. Asunto sin duda complicado porque no
solemos pensar en Hitler como persona, sino como emblema que desde hace
sesenta y ocho años representa el mal absoluto: esa distopía de
dictadura, pensamiento único, genocidio y sufrimiento de la que nos
libramos los europeos tras la victoria aliada en la II Guerra Mundial.
Aunque también contemplamos a don Adolfo como a un increíble seductor de
masas, pleno de verborrea y gestos ridículos. Por todo eso, convertir a
este fantoche histriónico y sanguinario en una persona real, que se
mueva con soltura por nuestro mundo, tiene un mérito literario
indudable. Y lo mejor es que no desentona, sino todo lo contrario: tras
despertar, emprende de nuevo y sin problemas un carrera de éxito social
meteórica. Lo cual nos hará reflexionar bastante.
Recordaremos que en nuestro país se publicó una novela de
planteamiento parecido. Me refiero a la historia-ficción escrita por Fernando Vizcaíno Casas en 1978 titulada Y al tercer año resucitó,
que alcanzó la friolera de 42 ediciones. Lo cual nos lleva a efectuar las oportunas
comparaciones. No desde la estética, dado que este Ha vuelto
ha sido elaborado con más recursos, técnica literaria bien
desarrollada, mayor rigor histórico y mucha más inteligencia que el otro
libro mencionado, sino porque en ambas obras, una de ideología
franquista sin disimulos y esta en concreto, que no manifiesta especial
querencia hacia el nazismo, se incluyen sin dudarlo sendas
visiones ácidas y ridículas hacia nuestro sistema democrático o de
partidos.
martes, 29 de octubre de 2013
PARIS, EDWARD RUTHERFURD.
Opinión : Muy recomendable.
París de Edward Rutherfurd es una
brillante historia, perfectamente narrada, con todos los condimentos a
los que nos tiene acostumbrado este escritor, pero sin por esto opacar
ese encanto parisino que atrajo a toda Europa y al resto del mundo
durante siglos. En este libro nos encontraremos con historias de pasiones desmedidas, amores no correspondidos, lealtades
separadas y secretos que se acumulan en el fondo de la memoria de una
ciudad que ha visto cada etapa de Europa desfilar ante ella. Iglesias
como la de Notre Dame, esa magnífica creación humana como ofrenda al
gran creador, las terribles maquinaciones del cardenal Richelieu y
sangrienta violencia de la gran Revolución Francesa son sólo algunos de
los escenarios que visitaremos en esta ciudad. Pero también la cultura y
el arte ha encontrado su lugar aquí y han pasado los más importantes
compositores y escritores. El famoso París del siglo XIX ha sido la cuna
del arte europeo sin duda alguna y este libro nos llevará a conocer las
principales figuras que fueron los protagonistas: ya sean alemanes,
ingleses, italianos, rusos o franceses todos pasaron por esa especie de
meca. París nos muestra una brillante ciudad, pero sin dejar de
recordarnos que también ha sido el origen de algunos de los momentos más
negros de la historia europea.
Edward Rutherfurd logra tejer un mosaico increíble de épocas, actores y acontecimientos tan disimiles que parece ser tarea no sencilla el mostrarlos con la maestría con que el autor lo hace. Una joya para acompañar otros volúmenes del autor. Edward Rutherfurd es autor de varios libros y muchas novelas históricas como Nueva York o Londres, siendo este libro uno de los más esperados. Ha sido galardonado con importantes premios y es una autor que nunca deja de sorprender.
París de Edward Rutherfurd es una
brillante historia, perfectamente narrada, con todos los condimentos a
los que nos tiene acostumbrado este escritor, pero sin por esto opacar
ese encanto parisino que atrajo a toda Europa y al resto del mundo
durante siglos. En este libro nos encontraremos con historias de pasiones desmedidas, amores no correspondidos, lealtades
separadas y secretos que se acumulan en el fondo de la memoria de una
ciudad que ha visto cada etapa de Europa desfilar ante ella. Iglesias
como la de Notre Dame, esa magnífica creación humana como ofrenda al
gran creador, las terribles maquinaciones del cardenal Richelieu y
sangrienta violencia de la gran Revolución Francesa son sólo algunos de
los escenarios que visitaremos en esta ciudad. Pero también la cultura y
el arte ha encontrado su lugar aquí y han pasado los más importantes
compositores y escritores. El famoso París del siglo XIX ha sido la cuna
del arte europeo sin duda alguna y este libro nos llevará a conocer las
principales figuras que fueron los protagonistas: ya sean alemanes,
ingleses, italianos, rusos o franceses todos pasaron por esa especie de
meca. París nos muestra una brillante ciudad, pero sin dejar de
recordarnos que también ha sido el origen de algunos de los momentos más
negros de la historia europea.Edward Rutherfurd logra tejer un mosaico increíble de épocas, actores y acontecimientos tan disimiles que parece ser tarea no sencilla el mostrarlos con la maestría con que el autor lo hace. Una joya para acompañar otros volúmenes del autor. Edward Rutherfurd es autor de varios libros y muchas novelas históricas como Nueva York o Londres, siendo este libro uno de los más esperados. Ha sido galardonado con importantes premios y es una autor que nunca deja de sorprender.
lunes, 21 de octubre de 2013
MIL GRULLAS, YASUNARI KAWABATA.
Opinión : Recomendable.
La novela Mil Grullas deYasunari Kawabata, ganador del
Premio Nobel, gira en torno a un evento
lleno de importancia para los japoneses: la ceremonia del té. Kikuji, el
personaje masculino principal, es invitado por la mujer con la mancha oscura en
su pecho, Chikako. Inamura, la joven que le quieren presentar a Kikuji, la
señora Ota y su hija, también se citan en la primera reunión alrededor de
esta infusión. Servir el té, utilizar utensilios que son
verdaderas obras de arte que siguen se suceden de generación en generación como
una suerte de trono monárquico, reunirse en el presente y dejar que el pasado
se instale en el ambiente que flote. La novela de Kawabata fluye en un ambiente
nostálgico, en una casita de jardín donde se acercan Chikako como la villana y
celestina, dos roles que le sientan perfecto y que sabe llevar con auténtica
naturalidad, combinando la imagen misteriosa que persigue a Kikuji.
La novela Mil Grullas deYasunari Kawabata, ganador del
Premio Nobel, gira en torno a un evento
lleno de importancia para los japoneses: la ceremonia del té. Kikuji, el
personaje masculino principal, es invitado por la mujer con la mancha oscura en
su pecho, Chikako. Inamura, la joven que le quieren presentar a Kikuji, la
señora Ota y su hija, también se citan en la primera reunión alrededor de
esta infusión. Servir el té, utilizar utensilios que son
verdaderas obras de arte que siguen se suceden de generación en generación como
una suerte de trono monárquico, reunirse en el presente y dejar que el pasado
se instale en el ambiente que flote. La novela de Kawabata fluye en un ambiente
nostálgico, en una casita de jardín donde se acercan Chikako como la villana y
celestina, dos roles que le sientan perfecto y que sabe llevar con auténtica
naturalidad, combinando la imagen misteriosa que persigue a Kikuji.
La señora Ota y su hija son el dúo que lava
culpas, que se acerca al huérfano Kikuji. Y entre las visitas que se alternan,
se revelan los secretos de su padre, de las conexiones que existen entre todos
ellos y que conducen a Kikuji, cargándolo con el pasado y presionándolo para
decidir su futuro. Este autor japonés descubre con una prosa casi
poética la cultura japonesa y la importancia que tienen los ancestros en la
vida cotidiana. Es un placer leerlo, su escritura es tan agradable que
dispara nuestra imaginación y nos hunde en un estado de ánimo que sabe
acompañar perfectamente su lectura.
lunes, 14 de octubre de 2013
EL FIEL RUSLÁN, GUEORGUI VLADÍMOV.
Opinión : Recomendable.
En 1978 se publicaba en Alemania la novela El fiel Ruslán del Georgui Vladímov, cuyo cuento "Los perros" no pudo publicarse en 1965 debido a su contenido político y circuló de manera clandestina a lo largo de más de una década. Adoptando
el punto de vista del perro para explicar la inhumanidad del sistema soviético,
la narración parte de una situación que se produjo en la Unión Soviética a
finales de los años cincuenta, cuando los cambios introducidos por el dirigente
Nikita Jruschov permitieron la
liberación de millones de prisioneros y el desmantelamiento de parte del
sistema soviético de los campos de trabajo. La historia arranca con la imagen de Ruslán, un perro guardián que ha pasado la vida en un campo de trabajo del Gulag soviético, un perro “del
todo normal, hijo legítimo de ese perro primitivo al que el miedo a las
tinieblas y el odio a la luna habían empujado al fuego que ardía ante
la caverna del hombre, obligándolo a sustituir la libertad por la
fidelidad”. El
animal se ha limitado hasta el momento a cumplir con el deber y, movido
por agradar al Servicio, obedece a su amo, un hombre despiadado y sin
escrúpulos que, al igual que Ruslán, es un eslabón más de la cadena
amo-esclavo a partir de la cual se constituye el Partido. Habituados
a
seguir órdenes, los perros guardianes deben hacerse cargo de su
libertad de manera repentina. De la noche a la mañana, los campos
se vacían y los guardias, a quienes aman y
obedecen incondicionalmente, ya sea movidos por el amor o por el miedo a
recibir un castigo o un disparo letal, los abandonan a su suerte. Es
en ese punto donde la libertad y la toma de decisiones se despliegan como un
horizonte gélido e inabarcable frente a la confundida y desconcertada mirada de
Ruslán, figura en la que se condensan la duda, el estupor y la incomprensión. Acorralando
la mirada alucinada del animal, están la nostalgia y el recuerdo del campo de
trabajo en el que el sabueso desempeñaba una función clave a la hora de
escoltar a los prisioneros y de encontrar y capturar a aquellos infelices que se
aventuraban a probar el sabor amargo de una fuga frustrada.
En 1978 se publicaba en Alemania la novela El fiel Ruslán del Georgui Vladímov, cuyo cuento "Los perros" no pudo publicarse en 1965 debido a su contenido político y circuló de manera clandestina a lo largo de más de una década. Adoptando
el punto de vista del perro para explicar la inhumanidad del sistema soviético,
la narración parte de una situación que se produjo en la Unión Soviética a
finales de los años cincuenta, cuando los cambios introducidos por el dirigente
Nikita Jruschov permitieron la
liberación de millones de prisioneros y el desmantelamiento de parte del
sistema soviético de los campos de trabajo. La historia arranca con la imagen de Ruslán, un perro guardián que ha pasado la vida en un campo de trabajo del Gulag soviético, un perro “del
todo normal, hijo legítimo de ese perro primitivo al que el miedo a las
tinieblas y el odio a la luna habían empujado al fuego que ardía ante
la caverna del hombre, obligándolo a sustituir la libertad por la
fidelidad”. El
animal se ha limitado hasta el momento a cumplir con el deber y, movido
por agradar al Servicio, obedece a su amo, un hombre despiadado y sin
escrúpulos que, al igual que Ruslán, es un eslabón más de la cadena
amo-esclavo a partir de la cual se constituye el Partido. Habituados
a
seguir órdenes, los perros guardianes deben hacerse cargo de su
libertad de manera repentina. De la noche a la mañana, los campos
se vacían y los guardias, a quienes aman y
obedecen incondicionalmente, ya sea movidos por el amor o por el miedo a
recibir un castigo o un disparo letal, los abandonan a su suerte. Es
en ese punto donde la libertad y la toma de decisiones se despliegan como un
horizonte gélido e inabarcable frente a la confundida y desconcertada mirada de
Ruslán, figura en la que se condensan la duda, el estupor y la incomprensión. Acorralando
la mirada alucinada del animal, están la nostalgia y el recuerdo del campo de
trabajo en el que el sabueso desempeñaba una función clave a la hora de
escoltar a los prisioneros y de encontrar y capturar a aquellos infelices que se
aventuraban a probar el sabor amargo de una fuga frustrada.miércoles, 9 de octubre de 2013
LA TEORÍA DEL VASO DE AGUA, JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARES.
Opinion : Aceptable.
El mayo del 68 dio para tanto que hasta hoy siguen llegándonos los ecos de una revuelta que quiso sentar las bases de un cambio y, como se dice en un momento de esta magnífica novela, muchos de los melenudos y díscolos jóvenes que protestaron, son ahora los que ocupan muchos de los cargos políticos de una Europa que deseaba otros aires. Eran los días de las dos Alemanias, de la Guerra fría, del amor libre y del cuestionamiento de todo lo establecido; quizá no haya época más contestataria y beligerante que esa y es allí donde se desarrolla la historia de una joven, Carmen Arruti que debido a un desliz termina desplazada por sus padres, como castigo, a Berlín, queriendo alejarla de “tentaciones”, sin saber que la estaban mandando al centro mismo de la lucha contra todo lo establecido. Menéndez Llamazares tiene una virtud en su escritura: es muy transparente. Todo el tiempo de documentación, los detalles de aquella época, las distintas corrientes del movimiento, el pensamiento de la época, no consiguen enmarañar la trama. Dosificados y diluidos en la acción de la novela, a modo de un preciso cocinero, con buena mano para la sazón, el autor consigue que disfrutemos de una historia en la que todo contribuye a su desarrollo. Los capítulos llevan por título las consignas de la época o frases de discursos de todos los protagonistas de la época: políticos, policías, facciones de diverso pelaje. Frases que por su contundencia se ajustan como una puerta para que el lector, al arrancar la lectura de los mismos, se encuentre con la misma frase: “si hemos de creer a nuestro hombre…” sumergiéndonos en la idea de estar siguiendo las pesquisas y la lectura de los informes del caso de Erika la roja, sobre cuya identidad se investiga, si corresponde o no, con la de nuestra protagonista.
La teoría del vaso de agua cuenta con unos personajes para recordar siempre. Tanto Carmen como Jan Böttcher que la interroga, pasando por Jimmy, su novio o Elke y Silke y los personajes secundarios llamados directamente desconocido uno, dos o tres, canalizan una historia que mezcla las ideas y los ideales, la libertad y el radicalismo social, el humor y el amor como solución de unos conflictos que hoy siguen latiendo en el corazón de tantos indignados. Clásicos de la época que con sus letras contribuyeron a prender ese fuego que fue el 68, forman parte de la banda sonora de esta excelente novela que, como ya hemos dicho trae a la actualidad una época que quiere volver pero sin el brillo de aquellos años en los que todos soñaban con cambiar el mundo.
El mayo del 68 dio para tanto que hasta hoy siguen llegándonos los ecos de una revuelta que quiso sentar las bases de un cambio y, como se dice en un momento de esta magnífica novela, muchos de los melenudos y díscolos jóvenes que protestaron, son ahora los que ocupan muchos de los cargos políticos de una Europa que deseaba otros aires. Eran los días de las dos Alemanias, de la Guerra fría, del amor libre y del cuestionamiento de todo lo establecido; quizá no haya época más contestataria y beligerante que esa y es allí donde se desarrolla la historia de una joven, Carmen Arruti que debido a un desliz termina desplazada por sus padres, como castigo, a Berlín, queriendo alejarla de “tentaciones”, sin saber que la estaban mandando al centro mismo de la lucha contra todo lo establecido. Menéndez Llamazares tiene una virtud en su escritura: es muy transparente. Todo el tiempo de documentación, los detalles de aquella época, las distintas corrientes del movimiento, el pensamiento de la época, no consiguen enmarañar la trama. Dosificados y diluidos en la acción de la novela, a modo de un preciso cocinero, con buena mano para la sazón, el autor consigue que disfrutemos de una historia en la que todo contribuye a su desarrollo. Los capítulos llevan por título las consignas de la época o frases de discursos de todos los protagonistas de la época: políticos, policías, facciones de diverso pelaje. Frases que por su contundencia se ajustan como una puerta para que el lector, al arrancar la lectura de los mismos, se encuentre con la misma frase: “si hemos de creer a nuestro hombre…” sumergiéndonos en la idea de estar siguiendo las pesquisas y la lectura de los informes del caso de Erika la roja, sobre cuya identidad se investiga, si corresponde o no, con la de nuestra protagonista.La teoría del vaso de agua cuenta con unos personajes para recordar siempre. Tanto Carmen como Jan Böttcher que la interroga, pasando por Jimmy, su novio o Elke y Silke y los personajes secundarios llamados directamente desconocido uno, dos o tres, canalizan una historia que mezcla las ideas y los ideales, la libertad y el radicalismo social, el humor y el amor como solución de unos conflictos que hoy siguen latiendo en el corazón de tantos indignados. Clásicos de la época que con sus letras contribuyeron a prender ese fuego que fue el 68, forman parte de la banda sonora de esta excelente novela que, como ya hemos dicho trae a la actualidad una época que quiere volver pero sin el brillo de aquellos años en los que todos soñaban con cambiar el mundo.
lunes, 7 de octubre de 2013
LA INVENCIÓN DEL AMOR, JOSÉ OVEJERO.
Opinión : Aceptable.
La historia de Samuel, el protagonista de esta nueva y singular novela de José Ovejero, La invención del amor
(2013), nos sumerge en una truculenta ficción a la que se irán sumando una variedad de
personajes que configurarán una peculiar y compleja visión de la
conflictividad psicológica humana.
Samuel se ve obligado a inventar sus momentos, tanto privados como
cotidianos, con su amante, y añadir algunas de las vivencias que nunca
se produjeron, toda una sucesión de mentiras que hacen cambiar su
percepción de la vida y de quienes estuvieron cerca de ella, al tiempo
que el narrador va describiendo los momentos íntimos del protagonista
junto a una mujer que nunca conoció. Todo esto obedece a una simple
cuestión: satisfacer la curiosidad de Carina, la hermana de la
desaparecida Clara, que parecía conocer a Samuel a través de un
desdibujado retrato. Ovejero traza un amplio retrato
psicológico de la individualidad del triángulo amoroso, además de otros
que se van sumando a la escena y proporcionan al lector un auténtico
disfrute narrativo porque completa sus observaciones
existenciales con una variedad de asuntos y perspectivas que conforman
la densidad de la novela, la identidad, las relaciones familiares y
amistosas, el miedo y la mentira, incluso el hastío en el trabajo que
muestran muchos de los planteamientos que inciden en nuestro cotidiano
existir y se traducen en un patetismo con ciertos tintes de una irónica
visión de las cosas, y de un marcado humorismo que deviene, según se
mire, en cierta comicidad para afrontar las anécdotas y situaciones a
que se ve sometido Samuel, su protagonista; en realidad, un ser de lo
más perplejo, profundamente irresoluto en medio de una sociedad que ha
cambiado sus hábitos de conducta, se aleja de una auténtica visión
idealista y, sobre todo, de una voluntad creadora que exhibe una nueva
estirpe la sociedad contemporánea: el antihéroe. Ovejero profundiza con su escritura en el alma humana,
ofrece una magnífica visión de una realidad, y deja una pequeña puerta
abierta al optimismo, porque al final de la novela el autor pretende
redimir a su personaje empeñándolo en la esperanza de una entrega, ahora
frente a una no menos atribulada Carina.
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